Pasión en los ojos

Me voy a apoyar en dos pequeños relatos para contar el artículo de esta semana. Ambos ocurrieron recientemente:

Era un Martes por la mañana, andaba algo desmotivado, cada diseño que hacía me parecía incompleto, me generaba dudas… habría tirado y vuelto a hacer el trabajo un bucle infinito de veces, pero no lo hice. Cogí lo que tenía hecho y me marché al proveedor que se iba a encargar del trabajo. Les presenté y expliqué la idea, creo que al menos conseguí hacerlo sin transmitirles mis dudas y falta de convicción. Sorprendentemente para mí, les encantó (o eso pareció). Comenzaron a sugerir con cierta vehemencia y complicidad cosas que podrían mejorar el concepto, la situación se convirtió en un pequeño y animado debate alrededor de la idea. Lo hacían dándole vida a la situación, dándole importancia al momento y a la acción, con entusiasmo, con optimismo y determinación. Lo hacían con pasión. No pude evitar contagiarme, la dinámica entusiasta se apoderó de mí. De repente ahí estaba yo, hablando con la misma pasión sobre mi “gran” diseño, el mismo que veinte minutos antes parecía pedirme ser lanzado por el retrete. Nada del diseño había cambiado, pero yo lo percibía totalmente distinto. Donde antes veía dudas, ahora veía acierto; donde antes veía confusión, ahora veía claridad. Desmotivado? ya no lo estaba. La pasión con la que me habían agasajado, la pasión con la que se habían comunicado, había conseguido que me marchara de allí creyendo en mi trabajo. Y algo más importante, había conseguido enseñarme que puedes contar con las mejores ideas, con los mejores profesionales, los mejores métodos o herramientas, pero si no hay pasión… esos factores son totalmente estériles.

Unos días más tarde vi un amplio resumen de los cuatro años de Pep Guardiola al frente del F.C.Barcelona. Cuando el programa acabó tuve la sensación de que tanto el inicio como el fin de una época gloriosa, en la que el éxito y sensaciones fueron tan contundentes como para llegar a cuestionar si había sido el mejor equipo de la historia, tenían su origen en la pasión. Una pasión que contagió Pep desde su primer día a un equipo que había muerto de éxito demasiado pronto. Su forma de vivir los partidos activo en todo momento, involucrado en cada mínimo lance del juego, efusivo en cada instrucción, en cada pequeño detalle, en cada celebración; su capacidad de transmitir que cada encuentro era el último, de hacer creer al grupo que se podía alcanzar la excelencia; su intensidad en la motivación, en generar sensaciones, en perfeccionar conceptos… hacían de un simple grupo de personas una maquina apasionada por la victoria. Supongo que lo que paso luego es que Pep pasó de contagiar a ser contagiado. La pasión se convirtió en desidia por momentos, en cierto tedio. El equipo ya no toreaba en todas las plazas, sólo en aquellas que ponen los pelos de punta. Dejó de ganar con la misma continuidad, de ofrecer míticas exhibiciones como algo cotidiano… y Pep se marchó. Pienso que lo hizo por no encontrar la capacidad de crear pasión a su alrededor de nuevo, el entusiasmo ya no fluía y volver a instalarlo era una tarea demasiado exigente, sólo quedaba una cosa, marcharse. Extraje dos ideas del documental. La primera, que a veces hay que aceptar que la pasión no se puede forzar, aceptar que estás vacío y toca dejarlo (al menos por un tiempo), hay cosas que pueden durar una vida y cosas que no. La segunda, que todas las obras importantes de nuestra vida necesitan estar construidas desde la pasión, no es negociable, si no hay pasión no hay gran obra, en todo caso hay obrita o obrucha…

Las dos historias me llevaron a la siguiente conclusión: Que me quiten talento o privilegios, que me quiten recursos o conocimientos, días o meses, victorias o satisfacciones… pero que nunca se lleven la pasión.

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4 comentarios sobre “Pasión en los ojos

  1. Ya sabes lo amante que soy yo de la pasión, el entusiasmo, la actitud… todas esas energías positivas que contagian. Hemos hablado de esto muchas veces. La carta de bienvenida como nuevo empleado en Ferrari, ese video de Guardiola a los jugadores antes de la final de Roma… son todos ellos unos amantes de las emociones.

    De hecho, hace tiempo escuche que cuando uno aprende las cosas desde las emociones y no desde la repetición, la capacidad de retener en la memoria es mucho mayor con el paso del tiempo. El ejemplo es que uno recuerda mucha mas información de una asignatura gracias a un profesor muy bueno en la escuela en el cual estas implicado emocionalmente, que por ejemplo en un examen en el que has sacado un 10 estudiando un montón.

    Has hablado de Guardiola y de de emociones. Yo tengo otro ejemplo espectacular que vivi hace 1 anyo aquí en Australia.
    Cuando estuve viendo a Rafa Nadal en el Australian Open contra Berdych, me quede impresionado de la pasion con la que vive cada punto Rafa. Celebraba todos los puntos sin excepción con un ‘VAMOS!!’, los puntos fáciles y los difíciles, los puntos de largo intercambio de golpes hasta los puntos de fallo tonto del rival. Es mas, no habia nadie en el estadio (15.000 personas) que celebrara los puntos antes que Rafa, cuando la pelota estaba en el aire y ‘parecía’ fuera, el ya estaba gritando ‘VAMOS!!’, que era contagiosa esa pasión!!. Gente que no apoyaba a Rafa o a Berdych, que simplemente iban a ver unos cuartos de final del Torneo acaban totalmente contagiados de esa manera de vivir el partido.Rafa parecía un jugador y un espectador a la misma vez.

    Otro ejemplo de los que mas me ha gustado es un documental que vi hace unos anyos sobre la Fabrica de Ferrari, casi todo el documental habla de la pasión como herramienta fundamental para la fabrica. Es increíble ver a la gente casi llorando de emoción cuando un nuevo Ferrari se esta forjando, como de idolatran los unos a otros… Muy recomendable.

    En fin, me han encantado tus lineas, ya sabes 🙂

    1. Sigo buscando la famosa carta de Ferrari sin éxito… Leí sobre lo que dices de Ferrari, lo relataba un vendedor Argentino de la marca, destacaba el orgullo de los empleados, salían de la fábrica sin cambiarse de ropa, orgullosos de que la gente viera donde trabajaban… Y de Rafa, está claro, pone el alma en cada punto, creo que su mejor arma, cuando no está tan apasionado se nota mucho. Muchas gracias por las palabras amigo..

  2. La carta se la dan a todos los empleados, desde el mas alto puesto hasta el menos pagado, todos por igual. La carta dice esto:

    “You can do anything if you have enthusiasm.

    Enthusiasm is the yeast that makes your hope rise to the stars.

    Enthusiasm is the sparkle in your eye,

    it is the swing in your gait,

    the grip of your hand, the irresistible surge of your will

    and your energy to execute your ideas.

    Enthusiasts are fighters.

    They have fortitude, they have staying qualities.

    Enthusiasm is at the bottom of all progress.

    With it there is accomplishment.

    Without it there are only alibis.”

    Luca Cordero di Montezemolo

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