La suerte

Los hay que culpan a la fortuna por todas sus desgracias o tropiezos, por cada perdida que sufren, por todo aquello que no consiguen realizar o todo aquello que llega a su vida en silueta de frustración, como si estuvieran malditos por algún poder divino, que espera agazapado cada movimiento que hacemos para impedir que tengamos éxito o para forzar que la cosas de nuestro alrededor nunca nos dediquen una cálida sonrisa… También los hay que desprecian al azar, aseguran que todo depende de ellos mismos, que la suerte no existe, que ellos tienen la totalidad del control a cada paso que dan o del destino que construye la vida instante a instante, como si hubieran sido obsequiados con dones sobrehumanos capaces de adelantarse a los designios de lo imprevisible, a las aleatorias decisiones y deseos de las personas o a los caprichos que la vida ejecuta sin pedirnos permiso, ni siquiera opinión…

Vivir pensando que no levantamos cabeza y que nada nos sale por mala suerte, o pensar que hemos sido señalados como el archienemigo del dios fortuna (por cierto, no somos tan importantes para tan destacado papel), es tan fantasioso y nocivo como puede serlo intentar salir de la estratosfera montado en una paloma, poco probable que la misión se complete. Afrontar la vida con esta filosofía es el sinónimo de responsabilidad cero, todo queda justificado con un “tengo mala suerte” o con un “la vida nunca me acompaña”. Con esta filosofía nada es tu culpa, cuando decepcionas o fallas a alguien e incluso a ti mismo, el culpable no eres tu, es la mala suerte; cuando no consigues darle la vuelta a una situación complicada, tu no puedes hacer más, los astros se han alineado de tal manera que hacen imposible salir de ahí; cuando no consigues tus objetivos, “que voy a hacer? algunos nacen con estrella y otros nacemos estrellados”. Con esta filosofía se es una víctima permanente. No hay lugar a la reflexión, no caben autocríticas, ni la posibilidad de aceptar que nos hemos equivocado. Tu siempre lo haces bien pero el universo te desafía constantemente a un duelo que siempre tiene un perdedor, tú.

Dudar de que el azar interviene en nuestras vidas y de que puede ser un elemento determinante en momentos concretos, es tan absurdo como dudar de James Bond en arte de la seducción, el tipo es un ciclón, jamás fue rechazo por ninguna mujer. Hay un ejemplo de como el azar afecta a nuestras vidas, incluso antes de nacer que me encanta, lo leí hace algún tiempo en un libro de Joaquín lorente. Dice lo siguiente: “A quien no crea en el azar conviene recordarle que, desde un punto de vista matemático, todos y sin excepción somos una inconsecuencia del destino. Somos el resultado de una hermosa eyaculación de nuestro padre en la que, entre cuarenta millones de espermas, uno sólo, concreto y determinando fecundo en el único y glorioso óvulo que nuestra madre, aquel mes y no otro, desprendió de entre los más-menos doscientos mil con los que inició su pubertad. El resultado de todo ello, si nos miramos al espejo, lo tenemos frente a nuestras narices: somos puro azar.

Yo creo en el azar convertido en buena o mala suerte como una realidad, también creo en responsabilizarme de mis acciones sin esperar que el azar intervenga en mi favor, sabiendo que muchas veces lo hará en mi contra, porque el azar no piensa ni siente, el azar simplemente es, simplemente actúa. Sé que no todo depende de mí, que hay un mundo ahí fuera que puede alterar mis pasos, quiera yo o no quiera… Pero también soy consciente de que en muchos casos el azar se deja provocar con facilidad, si le acechas a menudo acaba entrando al trapo. Es decir, la suerte se busca y entonces aparece. Winston Churchill lanzo una frase que decía: “La suerte es el cuidado de los detalles”, me pareció muy acertada cuando la leí. La suerte es creer cuando los demás no lo hacen, estar ahí cuando parece que nada pasa, desafiar a la lógica (muchas veces ilógica), trabajar con constancia en una dirección, contar con la  paciencia como gran consejera, tener confianza aún cuando no la sientes… la suerte vive en todos esos detalles.

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2 comentarios sobre “La suerte

  1. Hola David: un placer de nuevo, comparto plenamente tu escrito y hay dos palabras que me surgen: equilibrio y constancia con un poquito de SUERTE, opino es un buen coctel para una SANA VIDA.
    Un abrazo, Juan Antonio……

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