abraza a tu ego y despídete del resto

Fidel Castro no fue siempre percibido como un dictador, también lo fue como héroe. Así fue como empezó su leyenda, como el salvador cubano que liberó a un pueblo de la esclavitud moral, de los excesos estadounidenses y de un autócrata empecinado en la idea de arrebatar todo atisbo de dignidad a los suyos. La metamorfosis de héroe a villano no tardó mucho en sufrirla, eso sí, muy paulatina y tenuemente, tanto que a día de hoy, algunos siguen sin darse cuenta de que Cuba vive en una dictadura. Tengo una marcada intuición respecto a la historia de Castro, una intuición que me cuenta que toda su andadura se basa en algo extremadamente sencillo y simple, el ego.

Cuando un ego se desata puede con todo, como una gran riada a la que poco le importa que se llevará por delante a su paso, arrasa con todo. No entiende de amistades, de familia o de compromisos, tampoco de ética, respeto o honor, sólo le importa una cosa, ser saciado. Con él nada es suficiente, nada te hace sentir completo, incomprensiblemente sigues necesitando más y más, no importa cuantos objetivos consigues, siempre quedan en nada. El ego suele exteriorizarse en incombustible afán, en ambición sin limites, en ansía por logros constantes, por un irracional inconformismo y por una necesidad constante de demostrar que eres importante y determinante en tu entorno. En el caso del “bueno” de Fidel, empezó como un movimiento de libetad contra el poder opresor, pero su ego pensó que no era suficiente, temió que tal vez su hazaña fuera olvidada con el tiempo. Imagino que fue entonces cuando tuvo la brillante idea, decidió que lo mejor que podía hacer, era someter a todo un pueblo  hasta el fin de sus días, al menos su ego ha estado tranquilo…

Pero como sabéis, el ego no sólo es cosa de dictadores, o políticos incapaces, que sabiendo sus limitaciones aceptan el reto de dirigir un país (cada uno que piense en el suyo). El ego está en todos nosotros, siempre nos acompaña, desde que abrimos los ojos a primera hora hasta que los cerramos al final del día… pero hay un lugar que lo consigue excitar especialmente, en el que nuestros egos tienden a alcanzar una dimensión mayor, una mayor competencia, el trabajo.

El wall Street Journal describía una interesante relación entre nuestras fortalezas y las actitudes negativas en las que éstas pueden llegar a convertirse por causa del ego en nuestras labores profesionales:

“La seguridad se puede convertir en sentido de infalibilidad, la agilidad en apresuramiento, la agudeza en fricción, el estado de alerta en estrechez de miras, la dedicación en adicción al trabajo, el control en rigidez, la valentía en estupidez, la perseverancia en resistencia al cambio, el encanto en manipulación, el poder en autocracia, y la flexibilidad en derroche”.

Si echamos un vistazo nos damos cuenta de que estos comportamientos los vemos diariamente en jefes, compañeros e incluso en nosotros mismos. No es malo tener ambiciones o aspiraciones, tener deseos de superación por mejorar nuestra empresa o nuestro rol en ella. No obstante, si llegamos a exagerar nuestra preocupación por lograr estos deseos de forma demasiado vehemente, no nos importará los medios que usemos para alcanzarlos. Es justo en esta situación cuando acabamos abrazados al ego, cuando exageramos la atención en nosotros mismos y descuidamos los objetivos comunes del equipo. No sólo eso, también descuidamos nuestro desarrallo  personal, despreciamos la integridad y los valores esenciales como personas y profesionales. Lo cuál acaba siendo altamente nocivo para la empresa y para nosotros mismos.

Si no conseguimos observar y apoyarnos en nuestro entorno, y dejamos de pensar en un “yo” para empezar a pensar en un “nosotros” difícilmente podremos llegar a un sano destino, en cualquier momento correremos el riesgo de colisionar con nuestros propios impulsos y generar un aparatoso conflicto en el capital humano de la empresa. Las cadenas del ego acaban por atarnos a nosotros mismos. Como le paso a Fidel, de salvador a opresor, de humanista a verdugo…  No permitamos que el ego nos prive de la libertad de servir a los demás y de ser relamente un plus en nuestro trabajo, así es como realmente uno se hace grande.

Anuncios

6 comentarios sobre “abraza a tu ego y despídete del resto

  1. Hola David
    Qué difícil es hacerle recordar al hombre que vivimos en un mundo en sociedad, donde muchas veces el individuo no es nada por si mismo. Queremos ser egoistamente reinas, cuando nuestra función será siempre la de hormiga obrera. Pero bueno, tarde o temprano todos aprendemos a pedir ayuda cuando la necesitamos y a darla cuando nos la piden, en mayor o menor grado.
    El hombre aprende a base de coscorrones, aunque algunos palmen en uno de ellos, jeje.
    Muy buen post, enhorabuena.

    1. Muy buenas Atalaya,

      Querer ser reinas no me parece negativo, lo negativo es los medios para conseguirlo.. No estoy en contra de tener fines ambiciosos o destacadas aspiraciones, sí de arrasar con todo lo que haga falta para conseguir tu propósito. Vivimos en una sociedad bastante egoísta e inmadura, donde los egos se alzan más de lo que deberían…

      Como bien dices, hay que tener paciencia, aprenderemos a base de coscorrones, muy a menudo es el único camino…

      Muchas gracias por estar aquí y compartir, también por el reconocimiento..

      Un abrazo

  2. Sí, me refería a eso precisamente, quizá la expresión recien salida de mi cosecha no ha reflejado lo que quería,
    Así que tu lo has dicho, ser ambicioso es saludable, nos hace crecer y nos mantiene despiertos. Pero como todo, un potente arma en las manos equivocadas destroza civilizaciones, jeje.

    Un abrazo David.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s