Sigue buscando…

Wheres Wally  1Alguien me preguntaba un día si somos o nos hacemos. Me preguntaba si éramos un producto desarrollado por nuestra infancia, por nuestros padres, nuestro entorno, nuestras experiencias, nuestros aprendizajes… o si en cambio éramos puro ADN, éramos lo que estaba escrito antes incluso de poder ser pulidos por nuestro tutores, si nacíamos con un ser innato como código de barras, si nuestra personalidad ya llevaba sello al nacer… Creo que en su día no respondí, así que aprovecho y le respondo también a él hoy.

Yo creo que somos incluso antes de nacer, por lo menos lo más básico, nuestra esencia. Pienso que nacemos con cualidades, tendencias y directrices propias, congénitas. Estoy convencido de que cada uno de nosotros viene al mundo con unas características inherentes en forma de don, características que marcan el camino que deberíamos seguir en la vida, nuestros estudios, el trabajo que realizamos, las amistades que elegimos, nuestras aficiones y pasiones, esa pareja que potencia lo que somos… Irremediablemente, todo este ser innato se va difuminando en muchos casos, la educación, los prejuicios, los temores, las exigencias del camino, lo que los demás esperan de nosotros, lo que nosotros queremos demostrar a los demás, lo que se supone que es bueno para nuestra vida, las leyes sociales no escritas, los altibajos del entorno… una batería de cohetes que termina tapando y alejándonos de quien realmente somos. Cuando esto pasa, todo atisbo de armonía desaparece. Sin darnos cuenta nos vemos haciendo una labor diaria que no nos motiva, una labor que nos desgasta instante a instante; nos vemos compartiendo nuestro valioso tiempo con personas que no hablan nuestro lenguaje, con personas que no nos hacen sentir especiales; nos vemos sin energía y pasión para disfrutar de lo cotidiano, sin chispa en los ojos, sangre en la venas; nos vemos poniendo bases erróneas para formar una familia, para elegir nuestro compañer@ de viaje… y  todo esto acaba desembocando en una sólo cosa, mala vida.

Muchas veces asignamos la palabra “triunfar” a convertirnos en personajes reconocidos, a crear una fortuna económica o patrimonial, a alcanzar un status determinado o a ser personas altamente ocupadas, absorvidas por un cargo. Pero nada de eso tiene porque significar triunfo, triunfar es mucho más sencillo o mucho más complejo (según cada cual). Triunfar es elegir vivir tu vida, tener el coraje de ser tu mismo, de buscar todas esas cosas que tu ser reclama, no aceptar nada que no sea llevar a tu persona al lugar que pertenece, a hacer todas esas cosas que conectan con lo que eres innatamente… Triunfar es conseguir ser esa esencia, ese ser que fuimos algún día, antes de que nos pulieran, cuando aún éramos algo bruto. Eso es triunfar, conseguir vivir acorde a quien realmente somos. Para ello, es necesario invertir tiempo en conocernos, saber de nosotros; tener serenidad, entereza; preguntarse sin temor, ser sincero con uno mismo; estar dispuesto a no conformarse, aún cuando los lazos de la comodidad traten de hacernos presa; no resignarse a la mediocridad, estar dispuesto a alcanzar tu propia excelencia.

No importa lo que los demás quieran, lo que los demás esperen, lo que los demás supongan… ni siquiera importa quienes sean los demás. No importa cuanto te hayas hipotecado, cuanto hayas andado en una dirección erronea o cuanto te hayas desgastado sobreviviendo por la vereda. El camino para hacer un gran trabajo, tener relaciones que realmente te colmen y percibir los tonos más mágicos de la vida, es amando lo que haces, y amar lo que haces va adjunto a hacer lo que eres. Por eso, si no lo has encontrado aún, si aún no sientes que cada día te entregas a lo que te llena, sigue buscando. Una cosa es segura cuando lo encuentres, lo sabrás.

Hay veces en las que uno no puede hacer todo lo que quiere, y éste es uno de esos momentos. A veces hay que aceptar que no se puede abarcar tanto como se desea, aceptar que toca priorizar… Algunos temas profesionales necesitan que vuelque mi energía hacia ellos, y esa energía la voy a coger de la que uso semanalmente para escribir este blog. Espero que no sea un adios, sólo un hasta luego, y ya puestos a pedir, que no dure mucho (intentaré escribir alguna vez, aunque sea de forma esporádica). Muchas gracias a todos los que habéis hecho posible que encuentre la motivación cada semana, a traves de vuestras muchas visitas, comentarios, mensajes y llamadas. Sinceramente, ha sido un honor. La página seguira abierta, podréis acceder el contenido de lo ya escrito, también a mis datos de contacto, no dudéis en contactarme, aunque el blog no esté operativo.

Un abrazo a todos.

David.

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7 comentarios sobre “Sigue buscando…

  1. Buenas noches David, gracias por tus palabras , todo un placer descubrirse…..descarte q tú espíritu libre guíe tú camino …….darte un ABRAZO y h nos vemos, Juan Antonio para lo q quieras……

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