David & Goliat, señalando el camino

De niño hubo una historia que caló en mí con una intensidad peculiar, la batalla de David & Goliat. Quizás el hecho de crecer siendo curso tras curso de los más bajitos de mi clase, y que mi nombre fuera el mismo que el del talentoso pequeñajo, que con tan sólo honda y piedra en mano, acabó con el gigante que amenazaba a toda la nación de Israel, motivó mi amor y admiración por la historia. Si un hombre tan pequeño como resaltaban los libros, con una simple piedra había derrotado a un gigante… entonces, qué no podría conseguir yo?. La historia me había demostrado que se podía soñar, que no había nada imposible. Lo único que tenía que hacer era no olvidarlo, y lo más difícil… aprender que a veces no se gana, que a veces fallamos en el lanzamiento de la piedra y nos toca perder. Aprender que el fallo no es negativo, que muy a menudo es necesario para poder ganar más tarde. El otro día oía a alguien decir que el fallo es el nuevo acierto, me pareció interesante. Cuando fallas y analizas el porqué, estás acertando, estás más cerca del objetivo. Fallar o perder siendo consciente de lo que pasó es un gran paso adelante.

Hoy en día soñar se ha convertido en toda una odisea, nuestro lado más pragmático se ha apoderado de nosotros. La crisis, los recortes, la prima de riesgo, la educación precaria, la amenaza a la salud pública, el poco talento y dinamismo político… un muro interminable de amenazas que atenazan y desvanecen nuestras fantasías. Algunas personas buscan el privilegio de sacar la cabeza del agua y permitirse soñar, aun cuando las circunstancias señalan en dirección opuesta. Por qué no? soñar con crecer, con emprender pese a las dificultades, mirar sin complejo hacia los objetivos deseados, sentir que es posible conseguir grandes metas sin grandes recursos o soñar con lanzarnos por nuestro proyecto con la ilusión del que quiere escribir su propio guión. Aplaudo con admiración a los que se permiten soñar. Soñar no significa lograr objetivos, lo sé, pero es una forma de dejarle claro a esos objetivos que lucharás por ellos, es una forma de calar tus propios huesos de la persistencia necesaria para emprender el camino. Y además, sigue siendo gratis, así que aprovechemos ahora para soñar, ya que no creo que tarden mucho en ponernos el impuesto por sueño proyectado. Continuar leyendo “David & Goliat, señalando el camino”

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