Fallar para vivir

“No pierdes nada por intentarlo”, “El no ya lo tienes”, “lo único que puede pasar es que te quedes igual que estabas”. Estas frases son más que recurrentes en la jerga global española. Nos encanta usarlas, nos resulta muy fácil darlas como consejo cuando alguien nos lo pide, pero muy difícil cogerlas cuando alguien nos lo da. Si estas afirmaciones fueran ciertas, no habría consejos que reclamar o entregar, todos intentaríamos conseguir todo lo que anhelamos sin ningún tipo de inconveniente, pero no lo son. Es por ello que no es tan sencillo lanzarse por lo que queremos, porque cuando lo hacemos tenemos cosas que perder, y aunque también que ganar, parecemos enganchados a valorar más lo que podemos perder que lo que podemos ganar, incluso cuando sentimos con certeza que ese cambio podría significar el comienzo de algo maravilloso. Así lo veo yo:

No pierdo nada por intentarlo? Si, si que pierdo cuando lo intento y fallo. Pierdo la lucidez de tener un objetivo definido que apunta el camino a seguir, la motivación de un día a día sujeto a la posibilidad de que se haga realidad, la fuerza que te da mirar a ese objetivo cada día y susurrarle que algún día estarás junto él, la confianza que queda cubierta de dudas en forma de mil preguntas; donde lo hice mal?, no estaba preparado?, me precipite? no soy lo suficientemente bueno?, me ha faltado realismo?, me ha engañado mi propia intuición?…

El no ya lo tengo? No, no lo tengo. Tengo una bonita incógnita en la que descansan mis ilusiones, una incógnita muy valiosa que sirve de cuenta cuentos para todas aquellas noches que se sublevan contra mi armonía, para todos aquellos días carentes de cualquier tipo de sentido, una incógnita que no juzga mis errores o carencias, ni lo hará jamás. Una incógnita que me cuenta justo lo que yo quiero oír y nunca me traicionará…

Por lo tanto, el no, no me dejaría igual que estaba, ni siquiera parecido a mi estado anterior. Sí me deja con las manos igual de vacías pero con la mente mucho más perdida, el corazón pidiendo silla de ruedas, el ánimo buscando coartada para creer una vez más y el sistema operativo suplicando que pulsemos “reset” para poder volver a empezar… Continuar leyendo “Fallar para vivir”

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