El impacto de generar emociones

Las emociones… Puedes seguirlas, contradecirlas, aceptarlas, rechazarlas, afrontarlas, esconderlas… Puedes liberarlas, reprimirlas, guiarlas, confundirlas, recordarlas o olvidarlas… Pero hay algo que no puedes hacer, dejar de sentirlas. Somos seres emocionales, lo que supone que nuestras mayores motivaciones, anhelos o satisfacciones son provocadas en gran parte por estímulos que conectan con nuestras emociones. Estamos rodeados de personas de todo tipo, cada una nos transmite diferentes energías y sensaciones. Hay personas que nos facilitan el mundo, que nos dan lo que necesitamos, que están ahí cuando nos parte un rayo. Estas personas hacen que todo sea más fácil, nos dan seguridad y estabilidad, apoyo y comprensión, nos dan esas cosas básicas necesarias para el funcionamiento de nuestro bienestar. Pero hay personas que van más allá, personas que consiguen inspirarnos, influir en nuestros sentimientos y pensamientos, hacer de la complicidad una rutina, del deseo una realidad, de nuestra actitud un homenaje a la vida. Estas personas tienen la capacidad de mostrarnos nuestra mejor versión, nos recuerdan cada día como vivir con pasión, como entregarnos en cada acción, nos hacen sentir vivos, hambrientos de nuevas experiencias, nos hacen estar dispuestos a dar más. Es decir, consiguen impactar en nuestro mundo emocional.

Llevando esta reflexión al mundo de las grandes compañías, se me ocurren dos que todos conocemos, que en mí opinión encajan a la perfección con los grupos de personas descritos en líneas anteriores, Microsoft & Apple. Tan parecidas y tan distintas… parecidas en su ambición, en su afán de dominación mundial, en su marcada obsesión por liderar, en su capacidad para abarcar mercados, en su descaro para mirar al futuro y querer cambiarlo. Distintas en sus almas, en esas cosas que no se ven pero se sienten, en sus formas de dirigirse al mundo, en sus principios y sus valores, en sus misiones y visiones, en el fin de sus intenciones, y sobretodo en su manera de generar emociones. Sus parecidos parecen gigantescos pero sus diferencias lo son aún más. Unas diferencias que parecen ser más latentes cada segundo que transcurre, que calan en la mente de los consumidores a velocidad de vértigo, unas diferencias que parecen decididas a mostrarnos que sus similitudes son mera coincidencia y tan sólo cuestión de tiempo. Continuar leyendo “El impacto de generar emociones”

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